Las enfermedades exóticas son aquellas enfermedades infecciosas transmisibles que no se encuentran en un determinado país o territorio, puesto que su presencia allí no ha sido detectada.
Existe un elevado riesgo de introducción de estas enfermedades en zonas libres debido a que vivimos en un mundo globalizado, en el que hay un constante movimiento de personas, animales y productos entre diferentes regiones. Además, sufrimos un fenómeno de cambio climático notorio que favorece la redistribución de vectores transmisores de algunas de ellas. A esto se suman la intensificación de la producción animal, el mayor acercamiento entre humanos y diversas especies animales y la continua evolución de los agentes patógenos. Esta situación hace necesario contar con eficientes sistemas de vigilancia epidemiológica y medidas preventivas y de control que reduzcan al mínimo el riesgo de introducción de estas enfermedades o las detecten y permitan un rápido accionar frente a su aparición, ya que su ingreso y propagación podría traer importantes consecuencias económicas y sanitarias.