La tularemia, también conocida como fiebre del conejo, es una enfermedad infecciosa zoonótica producida por Francisella tularensis, propia de lagomorfos y pequeños roedores que se produce en humanos por contacto directo con animales infectados (a menudo liebres), a partir de sus tejidos o sus fluidos, también por mordedura de animales infectados, inhalación de polvo contaminado o aerosoles infecciosos, ingestión de alimentos y agua contaminados y por picadura de vectores artrópodos (como garrapatas o moscas del venado), observándose en áreas geográficas circunscriptas. En humanos, cursa con diversos síndromes clínicos definidos, fiebre muy alta, dolores musculares y articulares y en ocasiones, lesiones en dedos o ganglios axilares.