Las configuraciones del Estado y el derecho mediante el Estado liberal, después en parte del Estado social del siglo XX, y del constitucional de derecho en México a partir del siglo XXI, ha tenido una génesis y decursar contramayoritario y de cierto carácter antidemocrático, generando elitismo y clasismo en grandes partes de su institucionalidad. Esto no quita que no haya habido luchas sociales, mediante contradicciones y antagonismos, que hayan arrancado cada elemento democratizador que se ha ganado al poder político y al campo jurídico en estos doscientos años. En este contexto el poder judicial en México ha tenido desde su génesis hasta hoy, un papel fundamental antidemocrático y contramayoritario, protector relevante de las minorías que detentan la relación social del capital. Desde este posicionamiento exponemos algunas razones para la reforma del poder judicial en México.