Las relaciones entre los seres humanos y los animales en las sociedades indígenas de las Tierras Bajas de América del Sur han sido recientemente abordadas teniendo en cuenta las ontologías amerindias. La etnografía de esta región muestra claramente que los animales no son solo alimento y calorías; sus roles también están determinados por sus significados y el lugar cosmológico que ocupan. Desde una perspectiva ontológica, estos significados no pertenecen a una esfera simbólica separada del plano de la “naturaleza”, sino que emergen en el contexto relacional del involucramiento práctico de las personas en los mundos que habitan.