En las islas del Delta Superior del río Paraná el uso prehispánico de pigmentos está temporalmente acotado al Holoceno tardío y, hasta el momento, se ha registrado sobre cerámica, valvas y huesos humanos, así como también constituyendo lentes en la secuencia sedimentaria de las estructuras monticulares donde se emplazaron los asentamientos. En la alfarería Goya-Malabrigo los pigmentos (mayoritariamente rojo y, en menor medida, negro y blanquecino-amarillento) se aplicaron para terminar las superficies previamente alisadas de recipientes y modelados zoomorfos, principalmente de manera zonal o en forma de capa.