Desde el enfoque de la Teoría Social del Riesgo, se entiende que éste es resultado de la combinación de una amenaza particular sobre una población específica que tiene cierto grado de vulnerabilidad frente a la misma. Reconocemos entonces que, mientras la amenaza es un factor exógeno (que proviene desde “fuera”), la vulnerabilidad es un factor endógeno (es decir, es una condición del grupo poblacional, del territorio que habita, de su ambiente). Ahora bien, que sea endógeno, no quiere decir que sea “natural” o “inmutable”, es decir, es propio de un grupo o una comunidad, pero por supuesto, se puede (y se debe) transformar. También es importante remarcar que el carácter endógeno de la vulnerabilidad no implica que la población vulnerable o afectada por un desastre sea culpable o responsable de su propia vulnerabilidad.
La vulnerabilidad, entonces, no sólo implica los efectos que puede producir un desastre sobre esa población. Vulnerabilidad también implica capacidad (o incapacidad) de respuesta y –en particular- de recuperación.
Existen diversos enfoques para definir la vulnerabilidad y, por lo tanto, para abordar su análisis. Nos proponemos, a partir del reconocimiento de esa diversidad de miradas, construir una dimensión propia, en el sentido de situar en el campo de estudio y en el campo de acción de la Gestión Comunitaria del Riesgo.
Creemos que, un enfoque situado en la perspectiva de la acción comunitaria para la gestión del riesgo y, más precisamente, en términos de enfoque sobre la vulnerabilidad, procede de reconocer tres momentos clave de la Gestión Comunitaria del Riesgo:
- La construcción de Escenarios de Riesgo (identificación relacional de componentes) - Análisis del Riesgo (amenaza y vulnerabilidad: localización, causalidades, actores) - Análisis de magnitud de los componentes (magnitud cuali y cuantitativa) Planteamos entonces que, desde este enfoque, el análisis de vulnerabilidad, no debe limitarse a evaluar las condiciones negativas de una comunidad –sus carencias, sus déficit, su exposición a la amenaza- sino también aquellos aspectos que caracterizan a una comunidad y que pueden ser la base sobre la que se asiente una futura recuperación. El mayor aporte del concepto de vulnerabilidad a la comprensión de las desigualdades sociales y sus consecuencias radica en la posibilidad de identificar sectores y grupos sociales que tienen situaciones de riesgo compartidas, pero también potenciales compartidos para recuperarse después de un desastre y mejorar su bienestar y calidad de vida. Partiendo de esta caracterización, nos proponemos identificar categorías de análisis que permitan conocer y medir los activos comunitarios útiles para el análisis y gestión comunitaria del riesgo.