El siguiente ensayo se erige sobre una premisa fundamental: una vida vivida con amor es una vida dedicada a la lucha contra la opresión. La práctica del amor en tanto lo comprendemos aquí, como “la voluntad de extender el propio yo para favorecer el crecimiento espiritual en nosotros mismos y en los demás” (hooks, 2021:80)—definición tomada de la reformulación que realiza el psiquiatra M. Scott Peck de la obra de Erich Fromm—, implica de forma ineludible un compromiso activo con el bienestar de todos los seres, por lo que no puede expresarse sino como una fuerza opositora al sistema capitalista, colonial y patriarcal. Como desarrollaremos en las próximas páginas, el amor tiene múltiples acepciones e ideas a partir de las cuales lo comprendemos, muchas de las cuales parecerían contradecir la definición que acabamos de plantear. Como en todo signo, una lucha ideológica se libra en su interior. Más nuestro deseo aquí es reivindicar esta dimensión política dentro de la misma definición de amor, una dimensión quizás relegada, olvidada o ahogada bajo otras narrativas modernas de mayor peso.