La polinización se define como el traslado del polen desde la parte masculina de la flor, anteras, a la parte femenina, estigma. Esto puede suceder en la misma flor, autopolinización, entre flores de una misma planta o entre flores de distintas plantas de la misma especie, polinización cruzada. Este proceso garantiza la reproducción vegetal y la formación de semillas y frutos.
Existen distintos tipos de polinización. a) Anemófila, producida por el viento; b) Hidrófila, a través del agua; c) Animal, producida por murciélagos, pájaros, dípteros y coleópteros; en especial la entomófila, es producida por insectos La polinización animal mejora la reproducción del 90 % de todas las angiospermas y el rendimiento, en toneladas por hectárea (tn/ha), del 75 % de los 115 cultivos mundiales más importantes medidos para la producción de alimentos y su valor económico; en este grupo, se incluyen cultivos con una alta inversión, como la soja, el girasol y la canola. Tales estimaciones consideran que los cultivos son de dos tipos: completamente no afectados por la polinización animal o al menos parcialmente dependientes de la polinización animal.