La Antártida reviste importancia no sólo como espacio para el desarrollo de actividades científicas sino, fundamentalmente, como un escenario en el que tanto actores regionales como extra regionales hoy cooperan bajo normas y compromisos multilaterales definidos por el Tratado Antártico (TA). Sin embargo, el predominio de interacciones cooperativas entre las partes, puede quebrarse hacia mediados de siglo cuando el Protocolo de Madrid, integrante que forma parte de los acuerdos complementarios al Tratado y constituyen el denominado Sistema del TA sea sometido a una amplia revisión. Para los intereses nacionales argentinos, el futuro del continente blanco y la supervivencia del instrumento multilateral regulador como es el TA, es de importancia crucial. En tal sentido, la creciente presencia mediante construcción de bases y estaciones permanentes por parte de actores extra regionales como China y Rusia, introduce interrogantes respecto al futuro del mismo. Por tal motivo, reconocer estrategias, objetivos y el papel que ambos actores cumplen y cumplirán en la redefinición de un nuevo status internacional antártico, es un capítulo que reviste importancia analítica por sus impactos estratégicos, geopolíticos, económicos y ecosistémicos para países ribereños con tradición antártica como la Argentina