El objetivo de esta tesis consiste en comprender cómo las violencias de género atraviesan las experiencias laborales en un área masculinizada de una institución pública en Uruguay. La institución estudiada es responsable de servicios esenciales para la vida urbana. Aunque ha implementado políticas de género, estas coexisten con una cultura organizacional marcada por desigualdades de género estructurales. La investigación se centró en un área vinculada a la construcción, caracterizada por tareas exigentes y a veces insalubres. El análisis se realizó a partir de un estudio de caso cualitativo, mediante observaciones participantes y entrevistas en profundidad.
La idea de “ser uno más” emerge como una noción central, que refleja tanto las estrategias de integración de las trabajadoras como las expectativas de conformidad con un modelo de masculinidad dominante. Por su parte, los espacios de trabajo no son neutros, sino que actúan como escenarios donde se refuerzan y desafían las jerarquías de género. En ellos, prácticas como el humor adquieren una relevancia particular, sirviendo a menudo como herramientas de exclusión.
En este marco, las violencias de género atraviesan las experiencias laborales individuales y colectivas. Las categorías tradicionales de violencia de género en el trabajo–violencia psicológica, sexual, mobbing maternal o institucional–, aunque útiles para estructurar el análisis, no logran capturar completamente la interseccionalidad y complejidad de estas dinámicas. En este contexto, las resistencias se configuran como una respuesta clave, pero no exenta de tensiones, marcada por una interacción constante entre adaptación, agencia y resistencia.