En la Argentina existe una gran diversidad de sistemas productivos porcinos. Las diferencias pueden establecerse según la escala (pequeños, medianos o grandes), el grado de intensificación (confinado, mixto o al aire libre), el grado de participación de los criterios empresariales (producción familiar capitalizada, empresas o empresas integradas), las estrategias de especialización o diversificación productiva (ciclo completo, engorde), entre otras posibilidades. Esta heterogeneidad enriquece a la producción porcina y no la limita a un único modelo a seguir. Existen una serie de variables que han hecho que el sector porcino haya tenido un crecimiento exponencial en las últimas dos décadas: a) El cambio del sistema de clasificación de res por magro (relación músculo – grasa) por el método electrónico; b) La instalación de sus propias carnicerías por los productores, estimulando el consumo de carne fresca (actualmente, 17 kilogramos per cápita); c) El encarecimiento de la carne bovina.
En nuestro país, la variedad de sistemas productivos que se pueden clasificar en función de distintos criterios. La clasificación de sistemas productivos porcinos seleccionada por el autor para describir el presente Capítulo 9, se basa en el tipo de instalaciones y nivel de intensificación, correspondientes a los sistemas intensivos al aire libre y confinados a galpón, de ciclo completo.