El término teledetección (o sus sinónimos, Teleobservación o Sensoramiento Remoto), en general, hace referencia a un conjunto de técnicas que permiten estudiar, analizar, obtener información de un objeto, superficie o fenómeno a distancia sin entrar en contacto con el mismo.
De este modo, un grupo particular de sensores remotos o dispositivos como cámaras ópticas, térmicas, radares, etc. a bordo de globos, aviones, plataformas satelitales, drones captan datos de variación de la energía electromagnética (Olaya, 2017), mientras otros grupos de instrumentos registrarán, por ejemplo, variaciones en las ondas sonoras o del campo magnético.
En esta obra nos concentraremos en el primer grupo de instrumentos a bordo, más específicamente de plataformas satelitales, es decir, a la teledetección espacial.
Los elementos o componentes básicos de un Sistema de Teledetección Espacial incluye:
a) Una fuente de energía, que podrá ser el Sol o en otros casos el mismo satélite que emite la radiación.
b) Esa energía emitida por la fuente se propagará a través de la atmósfera y llegará a la superficie terrestre, al tiempo que ésta también reflejará o emitirá una parte de esa energía que se retransmitirá a la atmósfera llegando finalmente al sensor.
c) El sensor a bordo de la plataforma satelital, que recibirá la energía proveniente de la superficie terrestre (reflejada y/o emitida) y también parte de la energía dispersada por la atmósfera en su camino desde la fuente hacia la Tierra y de ella hacia el sensor.
d) La superficie terrestre, que interactuará con la energía que le llega.
e) Un sistema de recepción, que permitirá la descarga y almacenamiento de los datos colectados por el sensor y archivados en la plataforma satelital.
f) Un sistema de procesamiento, que permitirá generar información a partir de los datos satelitales recibidos.
g) El usuario final, quien hará uso de la información satelital generada y podrá agregar valor según la disciplina y la temática.