En la actualidad se ha intensificado la discusión sobre el sentido del trabajo a la luz de las elevadas tasas de rotación y de ausentismo, la falta de compromiso con el trabajo, la caída de la productividad y las presiones que ejercen los clientes y usuarios. Para los economistas neoclásicos y lo sociólogos tradicionales, los asalariados buscan obtener el mayor ingreso con el menor esfuerzo con el objeto de obtener recursos para consumir, es lo que se opone al ocio y al placer, y se considera como una pena que hace sufrir. Para otros humanistas y marxistas, el trabajo sería un valor, una necesidad antropológica, que produce valores de uso para asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo, produce la riqueza, es una actividad orientada hacia una finalidad y que contribuye al desarrollo de la personalidad del trabajador. Entonces el trabajo ¿tiene un valor ontológico que permite el desarrollo de la personalidad y un factor que genera la solidaridad dentro de un colectivo de trabajo, o es un medio para la alienación y la explotación? Ya Friedman denunciaba que como resultado de la generalización de los procesos de trabajo tayloristas y fordistas, con la división social y técnica del trabajo que daban lugar a un trabajo simple y repetitivo se habría convertido en una cosa desagradable, desprovisto de interés, de significado y de dignidad características que no serían naturales. (Friedmann, 1964, p. 226). Pero los cambios ocurrido en el modo de desarrollo capitalista, dando lugar al neoliberalismo cuestionan esos enfoques, dado que el trabajo se ha intensificado, no han cesado los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales y se han identificado los riesgos psicosociales en el trabajo que generan sufrimiento cuando los trabajadores no disponen de autonomía para construir su identidad al desarrollar sus calificaciones y competencias para ser felices trabajando (Gollac). El sistema productivo Toyota -lean producción- y su éxito en el sector industrial, que en el sector servicios ha dado lugar al lean management, han gestionado el uso de a fuerza de trabajo de otra manera, procurando el involucramiento de los trabajadores, para intensificar el trabajo, movilizar sus capacidades psíquicas y mentales y lograr la adhesión a la estrategia empresarial, en contrapartida de la estabilidad en el empleo y de mejores salarios, y la posibilidad de participar con un cierto margen de autonomía para configurar su puesto de trabajo. Pero no han hecho desaparecer la intensidad del trabajo y han incrementado los riesgos psicosociales en el trabajo. Esta problemática ha dado lugar a varias estrategias para dar la idea de que se ejerce una responsabilidad social empresarial y para ofrecer un campo de actividad para quienes buscan buscan movilizar los “recursos humanos” para evitar la confrontación de intereses contradictorios,