Como fue desarrollado en capítulos anteriores, abordar la dialéctica entre arquitectura,
ciudad y territorio resulta de vital importancia para el análisis histórico materialista del hábitat.
Desde este enfoque, la arquitectura abarca una dimensión espacial atravesada por el
desarrollo y las características de las relaciones de producción. Comprendidas en esa
interrelación, cobran sentido como productos socio-culturales, del trabajo, de las disputas de
poder y de las relaciones de propiedad, se trate de espacios públicos o privados, para
entenderlas como piezas del sistema ciudad-territorio en el devenir de una formación social
determinada.