El sistema de comercialización de fibra de Llama (Lama glama), en el noroeste de Argentina y el sur de Bolivia ha permanecido casi invariable desde los inicios mismos del intercambio comercial hacia mercados extra regionales. Con pocos matices, el sistema conlleva una práctica económica y sociocultural que en definitiva se ha constituido como un proceso con escaso o nulo agregado de valor y desarrollo, en una ecuación cuya resultante arroja una parte mínima de la riqueza que produce el modelo hacia el productor primario, el ganadero de la puna, Por lo tanto, la actividad textil relacionada a la ganadería de Llamas no ha resultado un negocio verdaderamente atractivo que permitiera el desarrollo de mejores condiciones de manejo para su crianza y comercialización. La comercialización más difundida es la modalidad “al barrer”, normalmente con alta carga de suciedad, sin separación de calidades y con mezcla de colores, con un precio retributivo bajo. Por lo explicado, la organización del productor ganadero se revela como una condición primordial para el cambio de la tendencia en el desarrollo del sector. Al organizarse, los ganaderos pueden incorporarse directamente a la comercialización de este producto, y mediante la tecnología incorporar valor a este desde la clasificación y el acondicionamiento, volcando al mercado un producto de alta calidad.