En el ámbito social, el capitalismo es visto como un sistema económico que excluye a ciertos sectores de la sociedad, tales como personas con algunos tipos de discapacidad motriz y/o mental que requieren infraestructura especial en los diversos centros de trabajo, individuos necesitados y/o marginados sin posibilidad de participar en la fuerza laboral, los cuales son considerados como improductivos para el funcionamiento capitalista, donde se plantea la creación de valor en términos de utilidad y/o plusvalía, focaliza sus esfuerzos en la generación y evaluación de estrategias para optimizar los procesos de producción y como consecuencia no solo deriva dicha exclusión, sino también la erosión de salarios, degradación y devastación del medio ambiente, la violación de ciertos derechos sociales y la concentración de la riqueza desmedida por algunas cúpulas sociales, lo que estimula un escenario individualista, apático y sin las herramientas suficientes para reparar su propio tejido social.