En La Plata, en las últimas décadas, se observa un avance en la producción de suelo urbano realizada por diferentes agentes y bajo distintas modalidades, que han ido configurando una expansión fragmentada en términos urbanos y sociales y con diferentes grados de regularidad. En el año 2010, la modificación del Código de Ordenamiento Urbano (COU) liberalizó y flexibilizó las condiciones de producción de suelo, minimizando las exigencias urbanísticas en beneficio de ciertos sectores de la industria de la construcción y empresas inmobiliarias (Vertiz, 2016; Vértiz y Del Río, 2020). En los últimos años, ese proceso se ha acentuado con la producción de loteos por fuera de las normas vigentes o mediante procedimientos administrativos laxos y opacos. En este marco, nos preguntamos por el tipo de ciudad producida, la diversidad de modos de producir espacios residenciales por actores situados diferencialmente en la estructura social, y los arreglos urbanísticos4 asociados a las estrategias desplegadas para su formalización. Entendemos por arreglos urbanísticos a las formas particulares de articulación entre los productores de ciudad y el Estado que se desarrollan en el entramado del proceso de implementación de las políticas urbanas, y que (re)definen los sentidos normativos. Más allá de la adecuación (o no) de las urbanizaciones a las normas vigentes, que nos llevaría a un análisis dualista (regular/irregular) del proceso urbano, la mirada está puesta en las formas realmente existentes que los actores despliegan a la hora de producir urbanizaciones en el área de expansión. En lo que sigue, se propone una aproximación cuantitativa a la identificación de las formas de producción de suelo urbano, caracterizados en macrotipos socioresidenciales y un análisis de los principales mecanismos urbanísticos de formalización que protagonizaron la expansión urbano-residencial en las últimas dos décadas.