A mediados del siglo pasado comenzó el interés social por el bienestar de los animales (Arroyo, 2015) esta temática ha cobrado importancia en las últimas décadas, y si bien surge como una inquietud del público europeo, en la actualidad la comunidad científica mundial lo ha incluido en la agenda de investigación y desarrollo (Arroyo, 2016). Por otra parte, se ha podido establecer que las condiciones de bienestar tienen un impacto severo, a veces sobredeterminante, en el resultado de las investigaciones. Debido al creciente interés por mejorar las condiciones de manejo de los animales en producción, se han comenzado a realizar estudios que tienen como eje modificar prácticas que permitieran un mayor grado de confort a los individuos en explotación, manteniendo o aumentando los índices productivos (Arroyo, 2014). Así, el bienestar interviene aquí de dos maneras: en las condiciones de producción, y en las condiciones en que se realizan las investigaciones orientadas a la producción. A medida que el conocimiento que se tiene del comportamiento de los animales de producción es mayor y su impacto en la eficiencia del sistema, se han ido trazando recomendaciones respecto a su uso y cuidado (Arroyo, 2016). El estudio del comportamiento de la cabra representa las bases para la comprensión de las necesidades de la especie.