La historia del estoicismo suele dividirse en tres períodos: antiguo, medio e imperial. En la última de estas etapas, la escuela estoica se romaniza y se enfoca especialmente en la moral. De Séneca, Epicteto y Marco Aurelio —los principales representantes del período imperial— sólo el primero nos ha legado obras escritas en latín. Así, las Epístolas morales a Lucilio de Séneca se constituyen como una de las obras ineludibles al estudiar la filosofía estoica en su vertiente romana. Destinado al proficiens Lucilio, pero también a la posteridad, el epistolario aborda diferentes temas de manera no exhaustiva ni sistemática.
La naturaleza, vinculada no sólo al ámbito divino, sino también a la interioridad del ser humano, posee un rol central en el estoicismo, doctrina que hace propia la premisa de una vida “de acuerdo con la naturaleza”. Esta expresión se repite en numerosos pasajes de la obra senecana. El presente trabajo se propone estudiar la Epístola 118 de Séneca con el objetivo de analizar el vínculo entre naturaleza (natura) y bien (bonum), cuya definición constituye el tema central de la carta. Con este fin, en primer lugar, se explica la concepción estoica de bien; en segundo lugar, se analizan los distintos parágrafos de la Ep. 118; en tercer lugar, se presentan algunas conclusiones sobre la relación natura-bonum en esta epístola.