El Sistema Internacional del Siglo XXI presenta una transformación de carácter estructural: la transición, bajo nuevas condiciones, hacia una configuración mundial policéntrica que implica no sólo una distribución internacional más equitativa de las riquezas, sino también un cambio radical de las relaciones políticas, multiplicidad de polos de decisión y una creciente influencia de actores no estatales.
En este contexto, los problemas regionales adquieren escala global, y la multiplicidad y amplitud de desafíos mundiales que esta transformación plantea, impone considerar en forma prioritaria la cuestión de la cooperación.
En este marco, los países de la Cuenca del Mar Negro se confrontan con los problemas de la realidad internacional contemporánea, en un ambiente complejo que plantea nuevos desafíos estratégicos centrales en cuanto a integración y en los que se miden nuevas relaciones de fuerza entre Oriente y Occidente, Norte y Sur.