De vuelta está aquel romántico que lucha por las causas que encuentra justas. Sin ánimo de ofender (pues, como otrora dijeron Mosconi y Molinario (entre otros), la verdad no ofende), nos disponemos a revelar otro hecho (y que estoy seguro no podré decir sin precedentes, lamentablemente), inaudito en nuestra facultad.
Todo ocurrió en aquella cursada del primer cuatrimestre de este año, cuando creía que era uno de los privilegiados que cursaba la asignatura Derecho Internacional Privado con el Dr. Horacio Daniel Piombo. Con mucho entusiasmo escuchaba sus disertaciones, que me proporcionaron más'bien un conocimiento general de las cosas, y una apertura que me permitía iniciarme en otros temas: tomar la punta de un ovillo, comenzar un camino...