La obra de Nicolás Perrone es un libro particular. Se trata de una pieza que contiene distintos registros de escritura. Comienza con un prólogo de Guillermo Wilde, uno de los actuales especialistas en el análisis de las comunidades guaraníes que formaron parte del esquema de poder jesuita en las misiones. A este prólogo le sigue una introducción del autor donde se traza un panorama general de las circunstancias que atravesó la orden jesuítica a finales del siglo XVIII y principios del XIX y una descripción en particular del caso específico analizado. Luego encontramos el corpus más grande del libro que comprende una serie notable de correspondencia de Diego León de Villafañe, como indica el título el “último jesuita de la Provincia del Paraguay”. Las cartas van desde octubre de 1799 hasta agosto de 1825. En total son 148 y tienen como principal destinatario a Ambrosio Funes, miembro de la elite cordobesa y, lógicamente, parte de los grupos filo-jesuíticos entre los que se mueve Villafañe. Las misivas fueron halladas en su gran mayoría en el Colegio del Salvador de Buenos Aires dentro del Archivo de la Provincia Argentino-Uruguaya de la Compañía de Jesús. Las restantes pertenecen al Archivo General de la Nación.