Ya sea por su base teórica prematura, o por las diferencias sustanciales por parte del país nipón, el manga y lo popularmente denominado como la academia aún persiguen el ideal de la afinidad para congeniar en un análisis profundo. Dicho con mayor exactitud, el puente que debería ambos territorios continúa falto de un camino sólido. Trabajos como este no buscan más que agregar una madera más a aquella interminable construcción. Resulta interesante el cruzamiento que puede observarse entre un movimiento intelectual de principios del siglo XX como lo es el formalismo ruso, y una serie de estudios sobre las formas de argumentar que conforman el corpus base de la teoría de la argumentación; ambas con el propósito de analizar un tipo de literatura cuyo origen data desde los primeros años del 1800.
Si bien el manga cuenta con un catálogo muy basto de géneros y variaciones, el slice of life destaca no solo por ofrecer una perspectiva -por momentos cómica, por momentos satírica- de la realidad cotidiana, sino por imbuir sus historias con una de las corrientes estéticas que data de prominente longevidad en la historia de la literatura: el realismo.