Al hablar de la glándula tiroides debemos considerar en primer lugar el metabolismo del iodo, íntimamente unido a su fisiología normal y patológica. La iodemia total suplantó durante mucho tiempo al iodo sanguíneo dado las complicaciones y su difícil dosaje. Actualmente ha sido posible la determinación del iodo sanguíneo señalándose con este hallazgo un nuevo eslabón en el diagnóstico de diferentes estados tiroideos, al mismo tiempo que poder dilucidar con más precisión hipermetabolismos de origen no tiroideo causa de errores en la clínica diaria.