El proyecto de ciencia ciudadana FjordPhyto nació en 2015, por un intercambio de correos electrónicos y una serendipia en Antártica. Desde ahí, la iniciativa ha ido creciendo y sumando colaboraciones a lo largo del continente americano, con una importante componente en Argentina y Chile. Las regiones polares son vastas y durante todas las estaciones el acceso a ellas es difícil. Aunque cada año hay esfuerzos de monitoreo científico, queda muchísimo por entender. Afortunadamente existe una entusiasta comunidad de viajeros y viajeras que acceden a estas zonas en embarcaciones de turismo, y que está dispuesta a involucrarse en investigaciones científicas. Cada verano, embarcaciones de turismo visitan los fiordos polares.