Este trabajo surge del interés persistente en los últimos años en la teoría benjaminiana de lo no-humano, esbozada en su ensayo sobre Kraus y en sus notas preparatorias, pero a la vez dispersa a lo largo de una miríada de figuras no-humanas y humanas no tan humanas que recorren sus escritos. De modo que la concepción de lo no-humano supone una dialéctica entre lo humano y lo no-humano, es decir, dejar de verlos como una dualidad excluyente que se delimita mutuamente para comenzar a problematizar el campo de tensiones que los configuran así como el modo particular en que se enlazan y posibilitan otros formas de comprender la vida y la existencia humana.