En este trabajo, nos gustaría reflexionar en torno a tres ítems, cuya importancia política-ecológica está a la orden del día: 1) en primer lugar, qué modificaciones en las fuerzas productivas distanciaron al ser humano de esa naturaleza con su curso paciente, cercanía que los inducía a una experiencia del éxtasis; 2) en segundo lugar, qué cambios histórico-naturales acontecieron para poder hablar hoy de la caducidad o transitoriedad exacerbadas que acontecen en el reino creatural, y que Benjamin pudo constatar desde sus escritos tempranos; 3) y, por último, qué transformaciones se han dado en los tiempos de la naturaleza misma, ya que ésta ha modificado sus ritmos debido a la intervención de la técnica, la cual está llevando a la catástrofe y a la destrucción, ya que como Benjamin indica, debemos considerar el progreso como una maquinaria infernal de acumulación de ruina sobre ruina, que constata un advenimiento de una temporalidad acelerada de constante producción de muerte, es decir, de una naturaleza transida por la caducidad.