Para analizar el lugar que ocupa la noción de “frontera” y sus usos en el contexto de la configuración del Estado-nación argentino a finales del siglo XIX son necesarias algunas advertencias preliminares, debido a la polisemia característica del término y a la heterogeneidad de estudios que se ocupan de las temáticas de “frontera”. Como refiere Pablo Vila (en Grimson, 2000, p. 102) en algunos estudios recientes se utiliza la metáfora de “la frontera” para dar cuenta de cualquier espacio físico o psíquico donde puedan considerarse problemas de límites. Así, entre otros casos, encontramos abordajes que se ocupan de las fronteras entre estados nacionales, entre grupos étnicos al interior de un estado, entre disciplinas académicas o entre identidades de género. La pretendida ubicuidad del concepto de frontera, sin ser un problema en sí misma, comporta el riesgo de considerar los cruces e interacciones entre todos estos tipos de “frontera” como una experiencia mayoritariamente similar, tendiendo a homogeneizar las diferencias entre estos casos o a representarlos con las mismas figuras.