La genética a partir de la que Walter Benjamin construye su doctrina de las ideas [Ideenlehre] es altamente compleja. En la noción de idea, que constituye el núcleo mismo de su primera y más elaborada teoría del conocimiento, pueden rastrearse muy distintas líneas filiales, muchas de las cuales han sido ya señaladas por la literatura especializada. Así, Holz (2014) mostró su vinculación con el romanticismo de Schlegel, pero también han sido ampliamente discutidos su arraigo en la morfología goetheana (Delgado Rojo, 2016), su evidente remisión al dualismo platónico (Friedlander, 2012; Benjamin, A., 2021) o el neokantismo presente en el mismo título del prólogo “epistemocrítico” (Fronterotta, 2000; Abadi, 2014, pp. 30-31). De todas estas herencias Benjamin hace un uso que llamamos profano. Es decir, se maneja de manera irreverente frente a las diferentes tradiciones de pensamiento, las transforma, las mezcla, incluye los aspectos que le interesan y desecha los que no. Tanto los editores de las Gesammelte Schriften como los de la Werke und Nachlass señalan cómo Benjamin en, por ejemplo, su tesis de doctorado, usa las citas de forma tal que ha llegado a alterar completamente el contenido original vía su descontextualización, o citando “mal” —lo que hoy incluso descalificaría cualquier trabajo académico—. De forma análoga se relaciona con las tradiciones de pensamiento. Benjamin no se había autoadscripto fielmente a ninguna escuela en particular, por lo que la relación que mantuvo con ellas, al igual que la que mantuvo con las citas, nos aleja de una idea de “influencia” o “tendencia” —en el sentido de determinación—. Proponemos la idea de un “uso profano” porque creemos que refleja más fielmente el carácter lúdico e irrespetuoso presente en los textos benjaminianos a la hora de pensarlos en relación con otras diversas escuelas de pensamiento. En particular en este trabajo presentamos el uso de dos líneas metafísicas —presentes sobre todo, en el período de formación universitaria de Benjamin—, que no han sido tan recorridas por la literatura secundaria: la fenomenología y la filosofía de Leibniz.