Las representaciones callejeras de la memoria, con inscripciones verbales, resultan interesantes para un análisis discursivo porque evidencian en sus enunciados, en sus huellas enunciativas -debido a su dimensión performativa- que la memoria siempre es polifónica, que se construye con otros, construye a otros y genera contexto. En sus enunciados, lo que provocan e interpelan va dirigido a una recepción competente para la interpretación de lo fragmentario del lenguaje, la opacidad de una retórica connotativa y la relación entre imagen icónica y signo lingüístico, debido al mundo compartido que lo posibilita. El arte urbano callejero suele configurarse desde la irrelevancia funcional políticamente hablando y también a contramarcha de la discursividad reivindicativa.
En el caso que seleccionamos para nuestro análisis, la temática forma parte de una reivindicación institucional debido a que los discursos de la memoria se realizan en el espacio de los edificios de las Facultades de Psicología y Humanidades y Ciencias de la educación, (Edificio Sergio Karakachof de La Plata y el predio Ex-BIM III de Ensenada) en tanto que son procesos artísticos iniciados en los años 2008 y 2016.