Los insectos son importantes agentes de perturbación para ser considerados en los análisis tafonómicos de sitios arqueológicos y conjuntos óseos, ya que producen diferentes tipos de trazas en los huesos e incluso pueden perforarlos. Estas marcas coexisten a menudo con las producidas por otros agentes (p. ej. carnívoros, roedores) y pueden obliterarlas, sesgando la interpretación del registro. Ciertas especies de los órdenes Isoptera (termitas), Coleoptera (escarabajos), Hymenoptera (hormigas, avispas y abejas) y Diptera (moscas) alteran el tejido óseo mediante la acción mecánica producida por sus mandíbulas y la acción química por sus secreciones gástricas o deyecciones al utilizarlo como sustrato para la alimentación, construcción de cámaras pupales y nidación.