Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia se publica por primera vez en 1985. En él, Rigoberta Menchú narra lo que ha vivido con la comunidad quiché y cómo inicia su organización política colaborando con otras comunidades indígenas y con el Comité de Unidad Campesina de Guatemala, donde lleva a cabo su organización sindical como dirigente. La generación de sus memorias se da desde un posicionamiento político claro: busca dar a conocer los crímenes perpetrados por el Estado guatemalteco a la esfera pública internacional. En la reconstrucción de su experiencia, Rigoberta Menchú denuncia la violencia sistemática a la cual se ha visto sometida la comunidad indígena de Guatemala, la usurpación de las tierras y la impunidad con la que proceden tanto terratenientes como funcionarios/as del gobierno. De esta manera, la irrupción de su testimonio inscribe una historia "otra”, democratizando el discurso monológico de la historia de Guatemala.