El presente escrito trabaja con la novela Las malas, (2019) de Camila Sosa Villada, y articula con la concepción de ciudadanía como elaboración social siempre abierta y cambiante, para plantear que la marginación o exclusión del individuo tanto de la figura prototípica de ciudadanía como del campo del discurso, generan la sustracción del lugar de sujeto de derecho y, que -ante la poca efectividad que en nuestra sociedad posee el reclamo-, la literatura crea un lugar de enunciación privilegiado al posibilitar una torsión del lenguaje y permitir decir lo borrado, hacer oír, visibilizar y denunciar.