El relleno de la Cuenca Neuquina aflora entre los 32° y 41° S de los Andes de Argentina y Chile. La evolución de la cuenca se divide tradicionalmente en tres intervalos principales: una etapa inicial de rift, desde el Triásico Superior al Jurásico Inferior, un período de subsidencia termal, desde el Jurásico Medio hasta el Cretácico Inferior, y un estadio final de cuenca de antepaís, desde el Cretácico Superior, que registra la etapa inicial del levantamiento de los Andes (ver síntesis en Howell et al. 2005). Sin embargo, trabajos recientes han desafiado este modelo y proponen, por ejemplo, que la subsidencia térmica habría sido dominante únicamente durante el Jurásico Temprano-Medio (Scivetti y Franzese 2019).
Este trabajo se enfoca en la Formación Tordillo, del Jurásico Tardío, que registra una serie de depósitos continentales que indican la ocurrencia de un evento de mar bajo regional. En el sur de la cuenca, la Formación Tordillo se asocia a estructuras compresivas y transpresivas a lo largo de la dorsal de Huincul (~39°S) (Silvestro y Zubiri 2008, entre otros). Al contrario, en el norte, se interpreta una reactivación extensional debido a las variaciones en el espesor de la unidad y a un gran desarrollo magmático en el margen occidental de la cuenca (33°- 35°S) (Charrier et al. 2007, entre otros). Este magmatismo se incluye en la Formación Río Damas, equivalente a la Formación Tordillo en la vertiente chilena de los Andes.