Este capítulo explora la zona común entre dos novelas del siglo XXI: Distancia de rescate (Schweblin, 2014) y De gados e homens (Maia, 2013). En estas narrativas de catástrofe inminente y silenciosa se observa cómo la imaginación contemporánea retrata esta zona final para el conjunto de lo vivo. El interés será, entonces, investigar el modo en que estas dos ficciones trabajan la noción de fim-de-mundo (Danowski y Viveiros de Castro, 2014) problematizando los polos diferenciados y separables en nuestra mitología occidental de habitantes, por un lado, y territorio, por otro. En efecto, los relatos integran el repertorio de estéticas planetarias que en su composición presuponen y potencian lo relacional (Elias y Moraru, 2015, p. 26). Las novelas que aquí se analizan son parte de un valioso corpus para la ecocrítica latinoamericana (Heffes, 2014), puesto que renuevan los desafíos de la disciplina al problematizar la supuesta separación entre naturaleza y cultura y al provocar la maquinaria analítica de la intersección entre literatura, cultura y ecología. Schweblin y Maia presentan ficciones que hacen del impacto ambiental no un pano de fundo, sino la acción misma que teje las relaciones entre los personajes. De este modo, nociones como naturaleza y el vínculo entre lo humano y lo no humano se transforman al incorporar a seres humanxs en su seno en cuanto agentes afectadxs por las mismas prácticas humanas condensadas en la fórmula de Capitaloceno (Moore, 2016). El Capitaloceno incita, de esta manera, un astillamiento de las categorías de individuo, sujeto y objeto que son base de la concepción de naturaleza en la perspectiva occidental hegemónica.