La definición del espacio depende de varios factores, pero entre ellos hay uno de gran importancia y que presenta un carácter singular: la luz. El proyecto de iluminación en arquitectura se basa precisamente en la luz, un fenómeno físico con un poderoso impacto emocional y capacidad para configurar el espacio. Aunque ha sido estudiada científicamente, el vocabulario cuantitativo empleado para ello no es suficiente para describir su potencial arquitectónico y sus efectos cualitativos en el espacio. La falta de una terminología sólida y específica para la iluminación arquitectónica ha llevado a un uso ambiguo de términos, lo que dificulta la comunicación en el ámbito profesional.