La igualdad entre hombres y mujeres es una de las piedras angulares de las sociedades democráticas y de su desarrollo futuro, a la vez que es un principio jurídico universal reconocido por la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de Derechos Humanos y la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres.
Desde hace casi tres décadas existen organismos nacionales e internacionales que han liderado diversas iniciativas para promover la participación de las mujeres en todos los ámbitos del deporte. El Comité Olímpico Internacional (COI) organizó en 1996 su Primera Conferencia Mundial sobre Mujer y Deporte, desde entonces organiza, cada cuatro años, una Conferencia para valorar los progresos realizados y establecer las acciones prioritarias a desarrollar en los siguientes años. Partiremos del diagnóstico estableciendo que en la arena deportiva se reproducen prácticas profundamente arraigadas socialmente. El avance de las mujeres en los niveles participativos de competencias olímpicas. Desde que las primeras 22 mujeres participaron en los Juegos Olímpicos de París en el año 1900, el Comité Olímpico Internacional (COI)I ha buscado en cada edición un mayor equilibrio de género durante los Juegos. Sin embargo, podremos comprobar que este crecimiento participativo, encuentra dificultades en la incorporación de las mujeres en la conducción deportiva.