El objetivo que persigue este trabajo es el de abstraer uno de los elementos del juego para pensarlo en tanto forma de la acción corporal de esa práctica: la ficción. Consideramos necesario entonces tensionar conceptualmente, sobre todo a las teorías que sustentan las políticas curriculares, a partir de pensar la forma que debiera tomar la problematización y la intervención como dos momentos de la enseñanza del juego, con el fin de favorecer los saberes de la práctica, es decir, de poner por delante de los límites propios de las relaciones sociales que determinan a los sujetos, o lo que es lo mismo, a los sujetos, para pensarlos en la potencia del juego como práctica valiosa de la cultura. Sostenemos la necesidad de pensar en una teoría de la educación corporal, como se viene realizando ya, que fundamente a partir de conceptos la propia práctica. Consideramos que estos podrían ser: ficción, problema, acuerdo, acción. Incorporamos esta última como parte de la totalidad a partir de anticipar qué, es observando en la exposición de las conceptualizaciones -la acción corporal- donde la enseñanza toma sentido y el juego se vuelve valioso como potenciador de lo socialmente humano.