No existe ninguna pieza dental con un conducto único y simple. Siempre y en todas las circunstancias estaremos en presencia de un sistema de conductos pulpares, que serán un verdadero laberinto imposible de tratar sin el conocimiento de este. Tradicionalmente el sistema de conductos radiculares se clasificaba de la siguiente manera: Conducto principal, Conducto colateral, Conducto lateral o adventicio, Conducto secundario, Conducto accesorio, Interconducto, Conducto recurrente, Conductos reticulares, Conducto cavointerradicular y Delta apical (típico o atípico). Se ha usado una compleja nomenclatura basada en estudios anatómicos demasiada complicada para nuestro parecer, la cual hace mención a ramificaciones de canales inconstantes en su presentación y que pueden encontrarse en cualquier nivel de la raíz. Hemos aplicado para la descripción de la anatomía, un criterio que sin dejar de lado los lineamientos anatómicos principales, considera mayormente el dominio clínico instrumental de los canales, haciendo énfasis en si son instrumentables o no lo son.