En la discusión epistemológica reciente la cuestión de la posibilidad de una agencia propiamente epistémica ha recibido un renovado interés. Un aspecto central de esta perspectiva es el haber desplazado la consideración de las creencias como estados mentales a concebirlas como una actividad racional. Este nuevo enfoque sobre la naturaleza de la creencia plantea sin embargo nuevos interrogantes acerca de la naturaleza de las normas que regulan lo que el agente epistémico debe creer pues el ejercicio de la agencia epistémica implica la capacidad del agente de ejercer control sobre la formación y revisión de sus creencias. Este control sería entonces de carácter evaluativo, pero el tipo de autonomía doxástica que presupone ha sido cuestionado por los críticos del voluntarismo doxástico, en favor del punto de vista más tradicional. Es bien sabido que C. S. Peirce entendió las creencias como guías de la acción; más aun, vinculó los procesos de formación de creencias con los procesos inferenciales, y, por tanto, no es posible separar los procesos de formación de creencias de su concepción de la inferencia. En aquel artículo de 1877 que introduce su serie sobre las "Ilustraciones de la lógica de la ciencia,” compara diferentes procesos de formación de creencias con el objetivo de argumentar en favor del razonamiento. Mi propósito en esta presentación es indagar la concepción peirceana de la creencia tenaz a la luz de su comparación con aquellas características que identifican al razonamiento con la conducta autocontrolada.