Marguerite Duras en la narración de su experiencia, busca romper con su propia escritura al elegir contar una y otra vez la misma historia mediante la reformulación como estrategia compositiva constante. Aquello que resulta visible en uno de sus libros puede ser apenas notorio en otro y viceversa. Se vale de la palabra, produce ríos en donde estas fluyen, y a su vez, lagunas ilegibles. Su escritura es una búsqueda de narrar lo inefable, cada nueva reformulación es un eslabón más de la cadena que intenta quebrar la versión anterior y establecerse como única. Sea dentro de la misma obra o en relación con las demás, sus procedimientos escriturarios apelan a la fuerza oculta de la palabra como vehículo principal para producir textos fragmentarios y saturados de sentido. El resultado es una escritura caóticaque genera huecos útiles para enlazar reescrituras y percepciones produciendo un efecto dramático. La autora escribe y reescribe mientras tapa, inventa, juega y distorsiona en obras con sencillas tramas principales y personajes de psicología compleja.