Las formas de agricultura consideradas sustentables como la agroecológica, la orgánica o biodinámica enfrentan dificultades a la hora de conseguir semillas adaptadas a sus necesidades. Una respuesta a este problema es el desarrollo de programas de fitomejoramiento participativo. En este relato reflexionamos sobre el comienzo de una experiencia de este tipo en maíz (Zea mays) a partir de una evaluación participativa de materiales no transgénicos, con el fin de obtener maíces para producciones orgánicas.
Este proceso está atravesado por múltiples desafíos, pero también un gran potencial para producir un sistema de mejoramiento de semillas que responda a las necesidades de la agricultura sustentable.