El proceso de oxidación electrolítica del aluminio (anodizado) es un tratamiento superficial que provee propiedades mecánicas y de resistencia a la corrosión, sumado a la factibilidad de colorear las capas depositadas y de conferir resistencia UV. Si bien el anodizado es un proceso en constante evolución, sigue constando básicamente de 3 grandes etapas: desengrase, anodizado propiamente dicho y sellado. En la etapa de anodizado el aluminio se oxida a voltaje constante dando lugar a la formación de una capa de alúmina. La película resultante es una nanoestructura que presenta poros hexagonales con una estructura abierta. En la etapa posterior de sellado se promueve la oclusión de los poros mediante la hidratación de la alúmina por métodos químicos o hidrotérmicos.
Actualmente el hecho de poder controlar las nanoestructuras obtenidas por este procedimiento ha abierto un nuevo campo para el desarrollo tecnológico: la posibilidad de modificar las superficies para generar nuevas propiedades. En particular, la posibilidad de obtener superficies de aluminio anodizado con propiedades antibacterianas mediante la inclusión de nanopartículas de plata (Ag-NPs) ha llamado la atención de la industria de procesos, debido al amplio espectro de potenciales aplicaciones: grifos sanitarios, aberturas e instrumental médico en centros de salud, instituciones educativas o trasporte público, entre otras. El efecto bactericida de las AgNPs es conocido y su empleo en otras tecnologías de recubrimientos, como en el caso de algunas pinturas de hogar y obra, ha tomado paulatinamente mayor protagonismo en los últimos años.
El objetivo de este trabajo es evaluar la capacidad antimicrobiana de una superficie de aluminio anodizado y funcionalizado con Ag-NPs.