La respiración normal o nasal, es aquella en la que el aire ingresa por la nariz sin esfuerzo, con un cierre simultáneo de la cavidad bucal. De esta forma, se crea una presión negativa entre la lengua y el paladar duro en el momento de la inspiración. La lengua se apoya contra el paladar sirviendo de estímulo para su correcto desarrollo. En la respiración bucal la lengua no se apoya contra el paladar, sino que adopta una posición descendida en forma permanente para permitir el paso del flujo de aire. Esto trae entre sus consecuencias una falta de crecimiento transversal del maxilar superior que se manifiesta clínicamente como un maxilar estrecho con elevación de la bóveda palatina.