En el contexto de un mundo intercomunicado, en el que existen "grandes corrientes de circulación de ideas culturales y artísticas", pareciera que la expresión "local art communities" merece una glosa previa. Para loe países carentes de tradición consumada e irradiante, la perspectiva cambia los significados literales más inocentes. Hay como una carga de sobreentendidos connotados por situaciones históricas. En un enfoque desde Paris o New York, la imagen del mundo posee una dimensión que tiende a ser vista en panorama; desde una perspectiva apuesta, la imagen se vuelve selectiva y abarca tan solo el gran escenario. Esta falsa relación funciona a nivel inconsciente, se da como subrepticia: cuando un francés alude, por ejemplo, a la Argentina, con su característico la bas, estamos tentados de traducirlo a la letra: "allá abajo" y no simplemente "allá" (por lejos) que es lo que realmente ha dicho. ¿Es posible, entonces, hacer un análisis objetivo de lo que en verdad ocurre entre la "influencia de los grandes centros" y "el arte local de las comunidades?"