Poco antes de finalizar la década del sesenta, tan pródiga en acontecimientos artísticos en la Argentina, se crea un Centro de Arte y Comunicación (CAYC), que habría de polarizar, en los años siguientes, buena parte de la actividad artística experimental, promoviendo a sus creadores nacionales dentro y fuera del país, y difundiendo la obra y las ideas de muchos artistas, críticos y teóricos extranjeros.
La aparición del CAYC en Buenos Aires coincide con el final de un proceso que se inicia hacia finales de 1957. Desde entonces, y por unos pocos años, lo informal se constituye en la poética dominante, para dejar lugar, un lustro más tarde, a las corrientes que manifiestan la entusiasta adhesión a la tecnología o al consumismo, propios de una sociedad de mayor desarrollo. Algunos artistas se inclinan por el uso de nuevos materiales o de nuevos medios tecnológicos, otros adscriben a ciertas premisas del pop art, unos pocos trabajan en propuestas marginales, creando un mundo personal de objetos o "cosas" independientes de la atmósfera pop. Pero esté período no podría ser comprendido sin tener en cuenta su vertiginoso desarrollo que, en la línea del cóncepto de "masas", va del objeto a la ambientación, de esta al arte de actitud, al happening y al "arte de- los medios", para clausurarse en 1968, en coincidencia con ün clima generalizado que fuera expuesto en el "Consejo, por la liquidación del arte y su superación", realizado en Bruselas, simultáneamente con las revueltas estudiantiles de París.