“A veces hay que retirar de la lengua una expresión y darla a limpiar para poder volver a ponerla en circulación” (Wittgenstein, s/f), Con esta cita comenzaba Ticio Escobar su capítulo II del libro Imagen e intemperie donde hace una revisión exhaustiva del concepto de aura; una categoría que el arte contemporáneo ha recuperado sistemáticamente en las discusiones acerca de cómo se determina el estatuto de obra artística en la época de la estetización difusa, la desmaterialización de la obra de arte, la presencia de los cuerpos, la exhibición de los procesos, las industrias culturales. Nos gustaría profundizar en cómo el conjunto de proyectos que aquí se presentan tensionan las condiciones de este estatuto en una revisión situada que pondera al arte como campo ampliado y estratégico en la representación y construcción de realidades. Sin embargo, como señala Escobar citando a Wittgenstein y a la luz de los acontecimientos que nos contextualizan, urge primero reivindicar a esta enorme palabra que titula la exhibición y las realidades que ella propicia, dado que el acuerdo que hasta ayer parecía indiscutible, queda hoy teñido de un margen de duda difícil de aceptar.