La presencia de pequeñas cuencas continentales con flora fósil asociadas al volcanismo Jurásico está siendo identificada por diversos autores en el norte de la Patagonia (e.g., Escapa et al. 2008, Morel et al. 2013, Strazzere et al. 2019, Falco et al. 2021). En el este de la región nordpatagónica, los afloramientos del Complejo Marifil incluyen hasta 160 m de areniscas y limos volcaniclásticos (N95/8 NE; N100/10 NE), junto con calizas (N90/20; N75/25NW; N100/40 NE; N80/30 NW), en los que se registran por primera vez niveles portadores de flora fósil. Estas litofacies se desarrollan en pequeñas cuencas, sobre un conglomerado formado por clastos redondeados de granitos de edad pérmica y con matrix volcánica (se evidencian fragmentos juveniles en la matrix). El bajo relieve topográfico de la región, junto con el amplio desarrollo de las facies riolíticas volcánicas explosivas enmascaran la existencia de numerosas facies volcano-sedimentarias de reducida extensión areal y espesor. Estas facies serían correlacionables a las sedimentitas de la Formación Puesto Piris (Núñez et al. 1975, Cortés 1981).