Durante el Jurásico Tardío la Cuenca Neuquina constituía una cuenca de retroarco parcialmente cerrada que estuvo sometida a un régimen de subsidencia termal con eventos tectónicos extensionales localizados. El contexto global muestra una intensa actividad volcánica-hidrotermal en las dorsales centro-oceánicas, que produjeron la emisión de grandes volúmenes de sulfuros y CO2, lo que promovió el calentamiento global y la estratificación de los océanos.