La sociedad moderna, la actual y la futura es una sociedad urbana. Esto se debe fundamentalmente a la influencia del proceso de industrialización y de terciarización de la economía, proceso que comienza a consolidarse en los últimos siglos. Pero mientras que en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX el sistema económico ponía énfasis en su dimensión productiva, el último medio siglo se caracteriza por la importancia creciente del consumo como "motor” del sistema, basta tal punto que para muchos, la moderna sociedad urbana se identifica con la "sociedad de consumo”. Estos dos fenómenos, urbanización y sociedad de consumo, caracterizan no sólo a las sociedades industriales capitalistas. Con diferente intensidad los países socialistas experimentan la influencia de la introducción de pautas de consumo y de vida que son especialmente similares a las antes mencionadas. Es evidente que el fenómeno no tiene en los dos casos la misma connotación, puesto que la función del mercado es en los dos casos bien diferente.